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15.7.14

JOSÉ PLANES PEÑALVER

Detalle del Monumento
al Apóstol del Árbol
Hoy hace cuarenta años que nos dejó José Planes, uno de los escultores más brillantes que ha dado la Historia del Arte en Murcia

Sus obras públicas salpican la ciudad, muestra incontestable de su genio y de la maestría de sus manos y su cincel. 

Aquel niño, hijo de agricultores, que se forjó merced a una vocación sólida, supo llevar las formas escultóricas al más alto grado de sensibilidad, dejando tras de sí, no solamente obra pública, sino también tallas procesionales y encargos privados.

Entre los años veinte y treinta del pasado siglo, Murcia fue prolífica en homenajes a ilustres y todos salieron de su taller: Codorníu, Frutos Baeza, Sánchez Madrigal, Selgas, Fernández Caballero y Jara Carrillo se vieron fielmente representados por su mano. Y es que, en aquel momento, encargar una escultura a Planes era ir sobre seguro.

Supo traducir en formas los sentimientos más delicados y hacer que la piedra se plegara a las nuevas corrientes que comenzaban a llegar de fuera.

Su trayectoria nos acerca a una persona que, más allá de pretender la gloria distante, se empeñó en hacer de su disciplina una forma de acercar la vida a los que sentían la vocación.

"Mi fórmula para vivir a gusto es trabajar a gusto. No ser envidiado ni envidioso y plantar árboles con mis propias manos."

José Planes Peñalver
JOSÉ PLANES PEÑALVER nace en 1891, junto a la Senda de Granada, en Espinardo, en plena huerta murciana. 

Su formación más básica la recibe en la escuela, cerca de donde sus padres cultivaban la tierra.
Pronto se ve atraído por la escultura, según cuenta él mismo:
“Mi vocación por la escultura la sentí desde muy niño. Quizá cuando contemplaba, maravillado, los belenes de movimiento que mis padres me llevaban a ver a Murcia, sobre todo, uno de la iglesia de la Compañía. Observando la vida, gracia y naturaleza de aquellos pastorcillos, en fin de cuentas los mismos que convivían conmigo en la huerta, empecé a modelar con el barro de los bancales, con barro del Segura, metido siempre entre los huertos de limoneros, y en los trigales, ocultándoseme de las personas mayores y enseñando sólo mis obras a los chiquillos de la escuela.”

Aprende dibujo en el Círculo Católico de Obreros de Murcia, con el pintor José María Sobejano, y modelado en la Sociedad Económica de Amigos del País. Entra en el taller de Anastasio Martínez, donde por primera vez, se aproxima a la piedra y a la madera.
Comparte las clases, en los tres centros, con Clemente Cantos, Joaquín, Victorio Nicolás y Pedro Flores; con éste último se instala en la calle Riquelme de Murcia, en un taller presidido por la actitud seria y circunspecta de don Mariano Baquero; un busto que Planes había realizado a partir de la marscarilla fúnebre del representado.
Pronto se unieron a ellos otros artistas: el pintor Luis Garay, el escultor Antonio Garrigós y los escritores Guerrero, Ballester y Sierra.

Con diecisiete años realiza sus primeras obras, todas ellas con gran personalidad, según cuenta Núñez Ladeveze en su libro José Planes.

Realiza el servicio militar en Valencia, donde se matricula en la Escuela de Bellas Artes San Carlos.

Detalle del busto de Sánchez Madrigal
Cuando regresa a Murcia, el entonces Presidente de la Diputación, Antonio Clemares, cautivado por un retrato que le hace Planes, decide pensionarlo en Madrid; allí comienza su andadura bajo la protección del también murciano Juan de la Cierva Peñafiel.

Tiene su primer estudio en la calle Hermosilla y conoce a Julio Antonio, escultor naturalista y realista.

El premio que obtiene en la Exposición Nacional de 1920 por su obra Desnudo le facilita la adquisición de un solar en el que comienza a construir la que será su vivienda en la capital.
Contrae matrimonio en Murcia con Dolores Sánchez García, con la que tiene tres hijos: Lolita, José Luis y Emilio.

En 1932 es nombrado Hijo Predilecto por la ciudad de Murcia.

En 1933 se funda la Escuela de Artes y Oficios de Murcia, de la que es Director y donde su labor será esencial para el planteamiento de la institución:
Detalle del Monumento a
Jara Carrillo
“Mi deseo es que la Escuela de Artes y Oficios no sea una escuela más, que no sea un centro de enseñanza anquilosada. La han confiado en mis manos y quisiera darle forma, modelarla a mi gusto con una orientación nueva, con un sentido moderno, sano y recio del arte. Quisiera que esta Escuela fuera renovadora y continuadora del arte murciano, que llenara los huecos que faltan en las escuelas superiores. Para lograrlo, al facultarme para nombrar el profesorado, he querido rodearme de aquellos artistas murcianos, amigos míos que comenzaron la lucha conmigo y que siempre mantuvieron una actitud de rebeldía, de espaldas a las cosas oficiales. Creo que ese ambiente renovador y avanzado es lo que hoy necesita el arte. Y añadir que hay en Murcia otros artistas con méritos suficientes para acompañarme en la empresa que no he podido unir a mí por lo limitado del concurso.”
Tras la Guerra Civil vuelve a Madrid. Allí sabemos que asiste a la tertulia del Pombo que presidía Gómez de la Serna.

En 1953 fallece su esposa. 
Siete años después es elegido Académico de Bellas Artes de San Fernando, donde sucede a Clará.
Fallece en Murcia, en 1974.

Detalle del Monumento a
Fernández Caballero

Su TRAYECTORIA ARTÍSTICA está pautada por diferentes momentos reflejo de sus sucesivas etapas estilísticas:

- En la de aprendizaje, con Anastasio Martínez, muestra una tendencia naturalista y realista. Alterna la piedra con la talla religiosa policromada.

En los años veinte del siglo XX recibe las influencias de, entre otros, Rodin, Julio Antonio y José Capuz. En esta etapa se agudiza el realismo.

Entre 1931 y hasta el comienzo de la Guerra Civil su estilo se hace más hermético, influido por el cubismo de Picasso y Gris.

Tras la contienda civil, se entrega a la realización de imaginería religiosa, sobre todo de talla, tan demanda entonces debido a la destrucción habida en los años del enfrentamiento.

A partir de mediados de los años cincuenta vuelve a dedicar su trabajo a la realización de escultura profana. Las formas se estilizan y los cánones se alargan

 La gracia que le imprime a los desnudos femeninos lo lleva a representar a España, junto con Oteiza, en la Bienal de Sao Paulo, Brasil.


ALGUNOS PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS
1910. Premio del Concurso de Noveles organizado por el Círculo de Bellas Artes 
         de Murcia, por su obra pictórica Puesta de sol en la huerta murciana.
1911. Premio de Escultura del Círculo de Bellas Artes de Murcia por el retrato 
         escultórico de su madre.
1915. Premio de Escultura del Círculo de Bellas Artes de Murcia por Murta y por 
         Busto de mujer.
1920. Medalla en la Exposición Nacional por Desnudo.
1922. Medalla en la Exposición Nacional por Ofrenda a Levante.
1932. Premio Nacional de Escultura por Desnudo.
1933. Es nombrado Director de la Escuela de Artes y Oficios de Murcia.
1943. Primera Medalla en la Exposición Nacional.
1947. Es seleccionado para el Salón de los Once.
1948. Medalla de Oro en la Exposición de Artistas Laureados.
1952. Premio Venezuela en la I Bienal Internacional de Sao Paulo, Brasil.
1960. Académico de Bellas Artes de San Fernando.

OBRA PÚBLICA:
1910. Cabeza de don Andrés Baquero.
1916. Lápida a don Andrés Baquero.
1919. Proyecto del Monumento al Cardenal Belluga.
1921. Busto del poeta Frutos Baeza.
1922. Busto del poeta Selgas.
1924-1925. Seis cabezas de cartón policromadas para la Exposición del Traje
         Regional.
1926. Monumento a don Ricardo Codorníu
         Busto del poeta Sánchez Madrigal.
1927. Busto de don Ricardo Codorníu para Sierra Espuña
1928. Proyecto del Monumento a Fernández Caballero.
1933. Monumento Al poeta Jara Carrillo.
1935. Monumento a Fernández Caballero.
1940. Mausoleo a los Caídos por España en el cementerio de Cieza.
         Busto de Francisco Franco, Cieza.
         Busto de José Antonio Primo de Rivera, Cieza.
1945. Retrato del Beato Champagnat para los Hermanos Maristas de Tuy,
         Pontevedra.
1948. Busto de Ibáñez Martín, ministro de Educación, para la Ciudad 
         Universitaria de Madrid.
         Monumento a la bailarina Mari Paz, cementerio Oeste de Madrid.
         Hilandera para la Escuela de Peritos Industriales de Béjar, Salamanca.
1950. Proyecto escultórico para el puente de Praga, Madrid.
1955. Monumento al Corazón de Jesús en Lorca, Murcia.
1957. Monumento a Elena Fortún en el Parque Oeste de Madrid.
         Ángel monumental para la Caja de Ahorros Provincial de Vigo.
1958. Busto de Isabel la Católica, para Puerto Rico.
1959. Estatua de Felipe II en bronce, para El Escorial.
1960. Figuras de las Cuatro Estaciones para el edificio del Banco de Santander.
1963. Grupos escultóricos para el Palacio de la Lotería Nacional de Madrid.


FUENTES:
José Luis Melendreras Gimeno: Escultores Murcianos del Siglo XX. Murcia: José Luis Melendreras Gimeno, 1999, pp. 25-78.

Fotografía de José Planes Peñalver, cedida por José Planes Lastra.
























13.6.14

HOMENAJE A DESTIEMPO


Que en los últimos años la base económica de la Región de Murcia ha sido la construcción de viviendas de forma incontrolada y prolífica, es algo evidente y demostrado.
Esta región tuvo, anteriormente, unas actividades muy distintas como soporte económico, a saber: la agricultura, la conserva y el transporte.


Tratándose, como se trata, de una tierra fértil y agradecida con el agua, hasta los años setenta el sustento de esta comunidad estaba en generar unos productos agrícolas de primera calidad; muchos de ellos, procesarlos y envasarlos para poder consumirlos durante todo el año y, cómo no, hacerlos llegar al resto del país y fuera de las fronteras nacionales. 

Esta industria habría sido un motor importante de desarrollo si se le hubiera dado el soporte institucional que se merecía y se hubiera hecho de ella la plataforma sobre la que se moviera el crecimiento de la región.
Pero llegó la denominada cultura del ladrillo. Comenzó así una expansión urbana apoyada en la especulación y el incremento abusivo de precios, pero... daba trabajo. Una gran parte de la población murciana dependía, directa o indirectamente, del sector de la construcción.

Con la tristemente famosa burbuja inmobiliaria, la economía regional se vino abajo, quedaron muchas familias sin ningún ingreso económico y, eso sí, tenemos cientos y cientos de viviendas embargadas por los bancos y cerradas, cuya venta ahora es difícil, sobre todo si se pretende seguir poniendo el listón del precio a niveles inalcanzables para el pueblo llano.

Los años de la crisis, generada en gran parte por esa situación descrita, han sido, y siguen siendo, de recortes y contención en el gasto; por eso no deja de sorprender que ayer por la tarde se inaugurara una escultura pública.


La cita era a las 19'30 h. en la plaza Díez de Revenga y, poco antes, una auténtica riada de personas acudía en masa al evento. Esto resultaría sorprendente para un acto de estas características, si no fuera porque procedían de la sala cultural de una entidad bancaria donde se impartió una charla sobre la agricultura en Murcia. A ella asistieron, evidentemente, todos esos trabajadores que siguen apostando por esta actividad, porque es su forma de ganar el sustento y porque siguen creyendo que Murcia es una tierra favorecida por las condiciones naturales para la agricultura.









Así mismo, se encontraban en el lugar del evento los artistas responsables de la ejecución de la obra: Ismael Cerezo y Javier Borgoñós, que firman como FLYPPY, y el que concibió el monumento, el pintor y cartelista Alberto Sevilla. También acudió el alcalde de Murcia, representantes de las Comunidad Autónoma y de las asociaciones promotoras de la escultura: Apoexpa, Asaja, Bmn, Coag, FecoamProexport y Upa.




La figura representa a un agricultor que traslada en un hombro un globo terráqueo lleno de frutas y hortalizas y, en la otra mano, ofrece una de ellas.























En la base, una figura cúbica habla de la tierra árida, y sobre ella se adosan unas placas de vidrio azul que representan el agua.
La figura y la base están realizadas en acero corten, y los frutos, al igual que esas placas de agua de la base, de vidrio soplado.









La placa conmemorativa, realizada en hormigón (posiblemente para evitar sustracciones indeseadas) tiene sobrepuesta la leyenda HOMENAJE AL AGRICULTOR y lleva adosadas las insignias de todas las entidades promotoras.
Una instalación lumínica interior completa la escultura que, según los autores, se convierte en otra escultura diferente por la noche.





El homenaje es justo y la iniciativa es buena, si no fuera porque posiblemente no son tiempos de inauguraciones de esculturas públicas, estando la situación laboral y económica como está, porque el Homenaje al Agricultor se suma a los anteriores habidos en esta ciudad: Al Huertano, de Manuel Nicolás Almansa, y Huertanos, de Diego Mirete Tormo, y porque el lugar deja poco espacio para la contemplación extática habida cuenta del nutrido tráfico existente en esa plaza durante todo el día.

De hecho, solo en ocasiones como la de ayer, en la que se cortó el tráfico rodado, se pudo hacer una buena foto del delicioso Monumento al Niño, obra de Maite Defruc

Estos niños, que sostienen “otra” bola del mundo en sus manos, parecen contemplar al Agricultor sin saber muy bien de qué se trata.












El día antes de inaugurarla, alguien me comentó “¿Sabes que han puesto un homenaje al Mundial de Fútbol en Díez de Revenga?”. 

Ahora queda esperar a ver qué mote le ponen los murcianos a la nueva y reluciente obra. 








2.6.14

EL FILÁNTROPO ERRANTE

La ciudad de Murcia cuenta con el Malecón como uno de sus espacios de expansión y disfrute para corredores, ciclistas, patinadores, convalecientes y simples paseantes. 
Se trata de un camino cuya elevación se configuró inicialmente para la contención de las avenidas de ese río Segura que suele transcurrir escaso y, hasta antes de su encauzamiento, era dado a salirse de madre en cuanto las lluvias arreciaban por la parte superior de la cuenca.

El Malecón se adentra en la cada vez más escasa huerta murciana proporcionando una agradable insolación en los días del húmedo invierno, un espectáculo visual de rojos atardeceres en otoño y un festival de aromas de frutos y flores en primavera. 


Son muchos los murcianos que lo recorren a diario como un ejercicio casi ritual, marcándose metas según los diferentes hitos con que cuenta: hasta los Maristas, que comprende el primer tramo,  hasta las Cuatro Piedras, donde el Malecón se cruza con la carretera que accede a pedanías huertanas, o hasta don José María Muñoz, es decir, hasta el final del recorrido de poco más de un kilómetro y medio.

No todos conocen quién es este señor ni qué hizo para que cuente con un tributo a su memoria, pero todos saben su nombre y conocen su frontal y su dorso, pues lo habitual es llegar, rodear el monumento y emprender el camino de regreso. 
El monumento hace referencia a un personaje que, nacido en Extremadura, vivió, en la segunda mitad del siglo XIX, en Alicante.

En 1879 Murcia sufrió una de sus peores inundaciones, la llamada "riada de Santa Teresa" por haber sucedido el 14 de octubre, víspera de la conmemoración de la santa. Entonces muchas familias perdieron a alguno de sus seres queridos, quedaron en el desamparo, o vieron cómo sus bienes y sus pequeños terrenos. eran arrasados por las aguas. La situación, extremadamente grave, afectó no solo a esta ciudad, sino que otras poblaciones como Orihuela, en la provincia de Alicante, Cuevas de Almanzora, en Almería, e incluso la provincia de Málaga, también sufrieron el embate del agua.








El señor Muñoz gozaba de una desahogada posición económica y poco tardó en prestarse a socorrer a los damnificados de la catástrofe con una generosa cantidad, pues si la riada fue el 14, el día 22 de octubre leemos en El Diario de Murcia, en una gran esquela que ocupa toda la página, un elogio entregado al señor Muñoz:

Corazón generoso alma grande,reciba V. el saludo entusiasta de un murciano. V. es el que ha donado expresamente para la ciudad de Murcia 3.316,000 rs. en títulos del 3 por 100, equivalentes a más de 26.000 duros, V. que no tiene en esta ciudad ni tierras perdidas ni colonos empobrecidos, V. que obra solamente por el sentimiento de humanidad, es V. hoy la gran personificación de la caridad con que España entera acude al socorro de Murcia.

Indudablemente, la ayuda que proporcionó Muñoz fue recibida como el maná en el desierto y es de suponer que, tanto Murcia, como Orihuela y Cuevas de Almanzora, que son algunas de las poblaciones a las que llegó esa ayuda, estarían inmensamente agradecidas ante semejante gesto de altruismo. En Murcia, incluso, se llegaron a vender retratos a tamaño real del filántropo a 8 reales, según reza en un anuncio el ejemplar del Diario de Murcia de 9 de abril del año siguiente.




Seis años después, El Oriolano publicó una noticia que hablaba del modelo a lápiz de una de las cuatro estatuas que se habían fundido en Santander para homenajear al señor Muñoz. En ella indicaba cómo era el pedestal. Estas indicaciones se seguirán para los pedestales de las cuatro estatuas idénticas que fueron enviadas para ser colocadas en Alicante (lugar de residencia del señor Muñoz), Cuevas de Almanzora, Orihuela y Murcia:
Dicha estátua es de mayor tamaño que el natural, llevará en su pedestal los nombres de los pueblos en donde el Sr. Muñoz distribuyó sus riquezas para socorrer las víctimas de la desastrosa inundación de 1879, estará rodeada de elegante verja...


Quién encargó esas estatuas y con qué dinero se realizaron, es algo que todavía no queda claro, pero todo parece apuntar a que Muñoz se sentía merecedor de homenajes y podía costeárselos.


En julio de ese mismo año, 1886, llega a Murcia la destinada a Cuevas de Almanzora (a donde será trasladada vía Lorca) y, a finales de mes, se recibe la que se ha de colocar en la propia Murcia, que se deposita en el salón bajo de plenos del Ayuntamiento.


Habida cuenta de que esa escultura es algo sobrevenido y que el Ayuntamiento no había contado con su existencia, la decisión del lugar donde debía ser ubicada tardará en tomarse. 

Se barajarán varias opciones, entre las que se cuentan la plaza de Monassot (actual Santa Catalina), el final del Malecón o la plaza de las Barcas. 



Tras años de indecisión, se elige la plaza de Camachos como el lugar idóneo para que luzca esa estatua que, si bien no es de gusto de muchos, se realiza con fondos que no son de la ciudad y, como se dice en un diario, "a caballo regalado no se le mira el diente". 

El pedestal, tres veces más alto que la figura, fue diseñado por Marín Baldo, entonces arquitecto municipal, y se elaboró en Cartagena. La estatua queda colocada el 13 de diciembre, aunque no se da por terminado el monumento hasta marzo del año siguiente, 1889.

La imagen del benefactor permanecerá en Camachos 32 años, hasta que la reforma de la plaza obliga a retirarla. Volverá entonces a ocupar un lugar en el Ayuntamiento, esta vez en el patio, tumbado en el suelo, donde durante una década su destino volverá a ser objeto de dudas.
En agosto de 1931 se propone que sea instalada sobre el pedestal que quedó huérfano en abril tras los altercados producidos a raíz de la proclamación de la Segunda República. Éstos habían dado al traste con la imagen de San Francisco de Asís. 

En septiembre figura, como una actividad de las fiestas, el descubrimiento de la estatua a la entrada del Malecón; sin embargo, el día 12 leemos en El Tiempo que ha de ser aplazado dicho descubrimiento por no estar terminado el pedestal a tiempo. Esto puede significar, o que se decidió hacer un nuevo pedestal, o restaurar el que sostuvo al santo pero, en cualquier caso, el proceso estaba inconcluso. 

Se vuelve a programar para diciembre, incluso se cuenta con la asistencia del gobernador civil de Badajoz, la tierra natal del homenajeado, pero otra vez se suspende y no se hará efectivo hasta dos años más tarde.

El periplo del filántropo termina cuando, algún tiempo después, es trasladado al final del Malecón, colocado sobre un pedestal venido a menos, desde el que sigue contemplando, con su levita y su medalla, la perspectiva del paseo. 





Un paseo que, gracias a su aportación, fue consolidado tras la riada, y por el que actualmente transitan muchos que no conocen su historia ni el porqué está allí, pero que hacen de él elemento imprescindible como uno de los objetivos de su itinerario.







FUENTES:
Diarios El Bazar MurcianoDiario de Murcia, Don CrispínJuventud Literaria, Levante AgrarioEl Liberal de MurciaLa Paz de Murcia, Las Provincias de Levante, El Tiempo La Verdad de Murcia, de los años 1789 a 1935.

Fotografías:
Gaspar Muñoz Cosme 

18.3.14

...DEL MATERIAL DEL QUE ESTÁN HECHOS LOS SUEÑOS

Falla de la Plaza del Pilar, ganadora de este año.



Todos los años, por estas fechas, asistimos de una u otra manera a la celebración de las Fallas de Valencia. Son monumentos efímeros que aparecen en las plazas y calles de la ciudad levantina cuando el invierno ya se está despidiendo y anuncian la llegada de la primavera denunciando esos hechos, no carentes de maldad, que han salpicado las ediciones de noticias durante el año o que, de otra manera, pertenecen de manera innata a la naturaleza humana.





Detalle Falla de la Plaza del Pilar
Situadas a mitad de camino entre la escultura y el cómic, las fallas satirizan, ridiculizan, denuncian o, también a veces, elogian, traducidas en formas escultóricas tendentes a la caricatura y llenas de color en la mayoría de los casos.








Falla Dr. Marañón-Maestro Palau
Nacen para desaparecer, su vida es corta, y aún así los maestros falleros se afanan cada año en darles forma y acabado, perfeccionando cada vez un poco más la factura.
Pero las fallas no son las únicas obras que nacen de la mano del artista con un plazo de vida determinado. 




Escultura de hielo en Harbin. 2012
En algunas ciudades de los países más fríos se convocan festivales de esculturas de hielo, un material que trabajado con cincel, láser, picos de hielo, sierras y motosierras permite crear, incluso, grandes arquitecturas.










Es el caso de la ciudad china de Harbin, donde cada mes de enero la habilidad y la fantasía se dan la mano para hacer aparecer todo un mundo efímero y multicolor. 


Vista general del Festival de Hielo de Harbin, China.



Escultura de hielo en Brujas, Bélgica
Ciudades como Sapporo, en Japón, Quebec, en Canadá o Brujas en Bélgica, organizan también cada año una exhibición escultórica que desaparece cuando la temperatura comienza a anunciar la retirada del invierno.













Escultura de arena en Bogotá, Colombia
Otras localidades celebran festivales de esculturas efímeras, pero utilizando la arena, un material que compactado gracias al uso del agua, permite crear las más variadas formas.












Herodes, en la edición del Belén de Arena
de Gran Canaria, 2010.
Cada Navidad se exhibe en Gran Canaria un Nacimiento hecho de este material, y otras ciudades, como Lübeck, en Alemania, Blankenberge, en Bélgica, o la colombiana Bogotá, ven surgir en sus playas, cada año, un universo que el mar se encargará de hacer desaparecer.











La naturaleza vegetal es capaz de adquirir, igualmente, formas nacidas de la mano humana. En el Jardín Botánico de Montreal se organiza cada año el Mosaiculture, un festival en el que plantas y flores recubren mallas y estructuras metálicas para formar figuras idílicas.
Madre Tierra, obra de Lise Cormier. Mosaiculture 2013. Montreal.



Mañana arderán las fallas a las doce de la noche. El fuego se hará cargo de políticos, pecados capitales y vicios, haciendo retorcer sus armazones hasta quedar reducidos a cenizas.




Y es que todas las mencionadas son esculturas efímeras, hechas, como dice Sam Spade en El halcón maltés, "del material del que están hechos los sueños".



FUENTES:

Fallas de Valencia 2014 [En línea] <http://www.fallas.com/>
"El festival de hielo y nieve de Harbin, en China", en Viajeros Blog [En línea] <http://viajerosblog.com/el-festival-de-hielo-y-nieve-de-harbin-en-china.html>
Festival de Hielo de Harbin, en Wikimedia Commons [En línea] <http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Harbin_Ice_Festival.jpg>
"Mercadillos navideños de Europa", en Espíritu viajero [En línea] <http://espirituviajero.com/mercadillos-navidenos-de-europa/>
Belén de Arena [En línea] <http://www.belendearena.es/web/>
"La arena no sirve solo para hacer castillos. Monumentos como la Torre Eiffel, el Buda, la Gran Muralla China y la Iglesia de las Lajas se exhiben en Bogotá." en Extroversia [En línea] <http://extroversia.universia.net.co/dia-a-dia/2011/noticias/actualidad/en_bogota_las_maravillas_del_mundo_en_arena/actualidad/13424/103/104.html>
"Exposición jardín botánico Montreal" en TARINGA! Inteligencia colectiva [En línea] <http://www.taringa.net/posts/imagenes/16976631/Exposicion-Jardin-Botanico-Montreal.html>

12.2.14

UNA FUENTE MONUMENTAL

En 1887 llegaba a Murcia el agua canalizada desde el manantial de Santa Catalina del Monte. Una vez en la ciudad, se bifurcaba en cinco ramales que iban a parar a los barrios de de El Carmen, San Antolín, Santo Domingo, a la plaza del Cardenal Belluga, delante de la catedral, y a Santa Eulalia. Al final de cada ramal se instaló una fuente pública de donde los murcianos se surtían de agua potable hasta que, algún tiempo después, se realizaron las acometidas a los domicilios particulares.

Por esos años eran frecuentes las tertulias de botica, esas reuniones donde los caballeros se sentaban a hablar de lo divino y lo humano y de donde partieron algunas iniciativas que quedaron reflejadas en obras que aún perduran. 

En la farmacia de Santa Eulalia surgió la idea de convertir la fuente pública del barrio en una fuente monumental que estuviera dedicada a Francisco Salzillo, el escultor que había dado brillo al siglo XVIII murciano.

Fue entonces cuando un jovencísimo Francisco Ródenas presentaba un proyecto arquitectónico donde el agua era la protagonista y cuyo homenaje al escultor se limitaba a una inscripción, sin ninguna escultura que lo representara.
"Sobre una gran plataforma de piedra descansa una enorme cascada por la cual fluye una gran cantidad de agua. Encima de la misma y como soporte, descansan dos fuentes y grandes columnas de estilo dórico con su respectivo arquitrabe, friso y cornisa, y a lo largo del friso aparece con caracteres epigráficos la siguiente inscripción: SALZILLO”
En septiembre de ese año se inaugura la fuente, no como trabajo monumental, sino como surtidor de agua potable, y ahí comienza un vaivén de comienzo y parón de las obras, pues los recursos económicos aportados por suscripción popular eran escasos y llegaban con cuentagotas.

Año y medio después, Ródenas debe reformar el proyecto y ajustarlo a algo más modesto. 
 “Sobre una extensa plataforma se elevan cuatro pilares labrados finamente, con adornos y grandes detalles, sirviendo de remate a dichos pilares unas aves fantásticas. Frente a cada pilar aparecen dos tazas perfectamente ejecutadas, una superior pequeña y otra inferior mucho más grande. Dos columnas en forma de pilastras pareadas en cada frente, hacen de soporte al busto colosal de Salzillo, que tiene por base tres palmetas de estilo griego en cada uno de sus frentes”. 

En 1892 muere el arquitecto Ródenas con 27 años. Es entonces cuando  se decide que el homenaje a Salzillo sea una estatua de pie, y no un busto, y su realización se le encarga a Ramiro Trigueros, un joven escultor jumillano que en ese momento estaba estudiando con una beca en la Academia de Roma.

Pero Trigueros, que sigue en Roma durante unos años y de allí marcha a la Habana a impartir clases, no ejecuta al final el trabajo, y éste pasa a Francisco Sánchez Araciel, un escultor que había dado sus primeros pasos artísticos en el taller de su padre, Sánchez Tapia, continuador éste de la escuela salzillesca.

El trabajo vuelve a considerarse entonces, y dada la premura del encargo, se decide que sea un busto colosal y no un escultura de pie. 



Sánchez Araciel realizó la obra en piedra caliza porosa y, para su ejecución, se basó en un retrato de Salzillo realizado por Juan Albacete en el siglo XIX, inspirado en un autorretrato a lápiz dejado por el escultor barroco; Albacete no conoció a Salzillo, e interpretó los rasgos según le inspiró dicho dibujo.  











Años más tarde se descubriría en la Biblioteca Nacional un dibujo hecho por el pintor Joaquín Campos, contemporáneo y conocido de Salzillo, que refleja de forma más real la fisonomía del artista.















Por fin, en abril de 1899, doce años después de surgida la iniciativa, se inauguró la fuente monumental que, en total, había supuesto una inversión de 1.674'80 pesetas.



















Con las sucesivas reformas habidas en la plaza, fueron eliminándose elementos. 


Primero desapareció la verja que lo rodeaba y después se eliminaron los pilares labrados que, a día de hoy, no tenemos constancia de su conservación. 

Posteriormente, el agua también se suprimió, por lo que desaparecieron las tazas adosadas.








El monumento quedó resumido en el soporte que sostiene el busto e, incluso, se retocó la parte superior, haciendo desaparecer el elemento que sobreelevaba el busto de Salzillo de la plataforma sobre la que descansa y dejándolo a menor altura que en la obra original.








Durante años ha tenido adosada una placa de homenaje que nada tenía que ver con Salzillo y que en la última restauración, realizada en 2013, fue retirada.



En esa restauración se eliminaron, además, unas plantas que surgían cada primavera bajo el busto para desaparecer en invierno y no volver a asomar hasta el año siguiente, se limpió el retrato del escultor y se aplicó una mano de pintura a la base que lo sostiene.













El resultado final es lo que hoy contemplamos que, por desgracia, poco o nada tiene que ver con la concepción original de Ródenas ni con la fisonomía de Salzillo pero que, aún así, constituye un testimonio material de la Murcia decimonónica.














FUENTES:
Diario de Murcia, La Paz de Murcia y Heraldo de Murcia de los años 1887 a 1899.
José Luis Melendreras Gimeno: La escultura en Murcia durante el siglo XIX, Murcia: José Luis Melendreras Gimeno, 1997.

IMÁGENES:
Colecciones digitalizadas del Archivo de la Región de Murcia:
Estatua de Salzillo, 1902. Colección de Adolfo Fernandez Aguilar <Ir a página>
Monumento a Salzillo, 1930. Colección de Adolfo Fernández Aguilar <Ir a página>
Fotos Antiguas de Murcia (en Facebook) <Ir a página>

Del busto de Salzillo y del monumento antes de la restauración: Pascual García-Stañ, obtenidas de su blog Academias del Jardín